Hola

Qué gusto compartir este espacio contigo… Desde hace un tiempo sentí en mi corazón hablar de todo lo que el Señor ha hecho en mi vida y de cómo me ha llevado a alcanzar poco a poco el máximo potencial en mi juventud. Antes que continúes leyendo necesito contarte que todo lo que encontrarás aquí radica en una sola persona: Jesús.

La juventud ha buscado refugiarse desesperadamente en cosas y personas tratando de cubrir dolores, vacíos, problemas e inseguridades. Por eso, nada me duele más que ver vidas sin rumbo, vagando y llevando una rutina improductiva. Ese es el robo más grande que el enemigo hace: el propósito, la visión. Quiero que imagines que tienes los ojos tapados con una venda y estás a punto de iniciar una carrera y el camino está lleno de piedras y huecos, ¿qué crees que sucederá? Lo más probable es que tropieces y caigas. Así mismo pasa cuando hay falta de visión. Donde no hay dirección, ni propósito discernido, podemos caer en el camino y desfallecer. Sin embargo, cuando estamos enfocados, a pesar de las adversidades, corremos hasta la meta.

Tú tienes un propósito, eres alguien demasiado especial y único, en la tierra no hay nadie como tú. Esta es la razón de mi blog, deseo profundamente que cada joven entienda que está llamado a transformar esta generación. Así que si hoy te chocaste con esta publicación es el Señor quien te está diciendo “tú eres mío(a), he trazado un plan perfecto para tu vida”.

Mi gran motivación y oración diaria ha sido: “permíteme proclamar tu poder a esta nueva generación” (Salmo 71:18). Anhelo que puedas ver a través de mis publicaciones que mi vida no ha sido perfecta, que quizá soy joven igual que tú, pero decidí rendir mi vida a Él y sí que ha sido mi mejor decisión. Sobre todo entendí que nací para este tiempo (Esther 4:14).

Aunque desde los dos años fui instruida bajo un hogar cristiano, considero que cada persona necesita tener un encuentro personal con Dios que transforme su vida; tomar la decisión de entregar toda su voluntad, y literalmente vivir para Él.

¿Qué te puedo decir? Fue lo mejor que me sucedió.

Él enemigo quiso robar mi propósito. No tengo ni tuve una vida perfecta. Como cualquier niña, y ahora en mi juventud, he enfrentado situaciones que han formado mi carácter y me aferraron más a Él. Por eso, a mis veinte años te puedo decir que los mejores días de mi vida los he pasado junto a Él. Es el mejor papá, amigo, compañero, consejero y todo lo que necesites.

Poco a poco te iré contando más de mí, verás que me encanta ejemplificar todo lo que compartiré con experiencias vividas. Para mí es la mejor forma en que una persona recibe un mensaje.

No me puedo despedir sin honrar a las personas que han sido un pilar clave en mi vida: mis papás, quienes desde pequeña me han señalado la ruta a mi destino; y mis pastores Miguel y María Paula Arrázola, quienes creyeron en mi potencial y me impulsaron a dar lo mejor de mí en cada área.

Sé que será de bendición este espacio para ti y para mí. Dios ha diseñado lo mejor para tu vida y paso a paso te mostrará el camino a la gloriosa y plena vida que ha decretado para ti.

Un abrazo,

Ale.


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